Contenedores de tiempo

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Tenía la intención de dedicar todo este mes a conectarme con mi cuerpo, a escucharlo profundamente y a darle lo mejor en todos los sentidos: la mejor comida, ejercicio, muchas horas de sueño, hidratación profunda y hasta un masaje. Pero no fue así. Y por muchos días cargué con mucha culpa. Me sentí muy mal de no haber honrado la promesa y el compromiso que me hice a mi misma. 

Qué ocurrió? Puedo dar una lista de razones (Tuve visitas todo el tiempo, salimos de viaje, hacía mucho frío, mi hija no durmió bien varias noches, etc) pero no dejan de ser pretextos. La realidad es que no puse mi conexión conmigo misma como prioridad. No puse mis necesidades hasta arriba de mi lista. Tanto que hace un par de días exploté. Con lágrimas en los ojos me pedí perdón a mi misma y me hice una promesa. Darme aunque sea 10 minutos dos veces al día para conectarme realmente con lo que me importa, para conectar con mi centro, para respirar, para darme lo que en ese momento necesite.

Y es que en esta exploración - que ha sido mucho más profunda que solo con mi cuerpo - me he dado cuenta de una cosa muy importante: no funciono bien con los “tengo que”. Cuando pienso “tengo que hacer ejercicio”, “tengo que meditar”, “tengo que arreglar mi casa” automáticamente siento una resistencia que me paraliza. Pero descubrí algo que me ha funcionado de maravilla y que me permite hacer todo lo que deseo (y lo que no deseo) con una apertura y aceptación increíbles. De hecho puedo decir que hasta he empezado a disfrutar de todas esas actividades que me costaba trabajo hacer como el ejercicio, lavar los trastes o doblar la ropa. Mi gran descubrimiento fue: la creación de Contenedores de Tiempo!!!! (Aunque estoy segura que no soy la pionera en esto y que muchos ya lo descubrieron)  ;-)

Contenedores de tiempo. Así de sencillo. Diez minutos dedicados a actividades concretas. Por qué 10 minutos? En realidad puede ser cualquier tiempo que se desee pero a mi me funciona muy bien este número pues además de ser mi número favorito es una porción de tiempo bastante funcional para hacer las cosas que quiero o tengo que hacer. Por ejemplo: 10 minutos de yoga por la mañana. 10 minutos de meditación. 10 minutos para escribir en mi diario. 10 minutos para lavar los trastes. 10 minutos para arreglar una habitación. 10 minutos para leer. 10 minutos para tomarme una deliciosa taza de te. Por supuesto que si estoy disfrutando mucho de lo que estoy haciendo puedo aumentar el tiempo pero la cuestión es saber que son solo 10 minutos para hacer tanto las cosas que no deseo hacer como tiempo para dedicarme a algo que me guste (sin pensar en nada ni en nadie). De esta manera he descubierto que hago las cosas con total presencia, que no me pesa hacerlas y que no me siento culpable de tomarme 10 minutos para mi misma cuando se que tengo un sin fin de cosas que hacer. 

Y es así como he logrado reconectar con lo que realmente importa: mi propio bienestar pues solo estando bien para puedo dar lo mejor a todo lo demás.