Mi relación con lo Divino

 Photo by Jakob Owens

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Mi relación con lo Divino es lo más real que tengo. Lo que me ha ayudado en mis momentos más oscuros. Creo firmemente que permitir que lo Divino guíe mi vida es una de las mejores decisiones que he tomado. No me refiero con esto a ya no hacer nada para alcanzar nuestros sueños sino que cuando vivimos conectados conscientemente con la Fuente estamos conectados con nuestro verdadero Ser y entonces todo fluye desde otro lugar. Comenzamos a aceptar las circunstancias que nos rodean en lugar de resistirnos a ellas pues sabemos que si están allí es porque debemos de "mirar" algo que todavía no hemos visto y que necesitamos para crecer. Creo que el viaje de la vida se trata de recordar quienes somos en realidad, de realizar que somos lo Sagrado expresándose en forma humana.

Muchas personas caminan su vida sin saber quienes son en realidad - muchas veces sin preguntárselo si quiera - pero si lo supieran su vida sería más plena pues la plenitud no tiene nada que ver con las experiencias alegres o tristes sino con la manera en que percibimos e interpretamos la vida. La plenitud depende de la mirada interior y ¿cómo no vivir plenamente cuando nos damos cuenta que esa mirada es la mirada misma de lo Divino?

Conectar y tener una relación consciente y cotidiana con la Divinidad tanto fuera como dentro de mi ha sido y es lo más importante que tengo pues es lo que me hace enfrentar los momentos más difíciles de mi vida y salir victoriosa de ellos, con el corazón en calma y el mensaje recibido. Muchas personas se enojan con Dios cuando les va mal pues piensan que Dios es el causante de todo lo malo que les ocurre. Pero para mi Dios no es una entidad en el cielo sino la Unidad de la que todos venimos y como tal todo, absolutamente todo, es una expresión, un aspecto, de esa Unidad Divina. Así cada vez que me va mal o experimento sufrimiento no busco a quien culpar sino que más bien encuentro a Dios en todo lugar. Esto hace que vea cada circunstancia, cada experiencia como una oportunidad de crecimiento.

Cuando comencé mi búsqueda espiritual buscaba lo Divino allá afuera, buscaba algo que me trascendiera y lo encontré, pero también me di cuenta que habitaba en mi interior, que lo que soy - incluído mi ego - es una expresión de lo Sagrado, de SilencioSer, de la Fuente. Esta realización cambio mi vida para siempre. Encontrar a Dios dentro de mi, en todo lo que veo, en todo lo que percibo y siento ha sido una bendición y un regalo maravilloso.

¿Pero por qué es importante tener una relación íntima y personal con lo Divino? pues porque es nuestra Fuente y nuestra esencia, porque solo encontrando esta Unidad podremos experimentar la aceptación y el Amor verdadero pues entendemos que todo es un aspecto de lo mismo. Esta relación nos hace sentir bien, protegidos y romper la ilusión de separación. Nos hace saber que nunca estamos solos y que todo lo que nos ocurre es parte de un plan mayor y así, aunque suframos, aunque tengamos momentos muy difíciles sabemos que ocurren para que podamos ser la mejor versión de nosotros mismos y realizar nuestro verdadero Ser. No quiero decir con esto que el sufrimiento es el camino, por supuesto que no, lo que intento decir es que absolutamente todo puede verse como una oportunidad para crecer y un portal para Despertar. 

Reconocer mi verdadero ser como el Ser (con mayúsculas), como la Unidad primordial,  como la Fuente y esencia de todo, es lo que inspira mi vida tanto personal como profesional, la verdad que me acompaña a cada momento, a cada paso y que me ayuda a vencer mis miedos. Ir más allá del ego, reconocer al verdadero Ser, escucharlo y vivir desde esa verdad es lo que en realidad cambia la vida. Vivimos en una mentira, creyendo que siempre necesitamos algo más para ser felices. Pensamos "cuando me case", "cuando tenga dinero", "cuando me compré ese coche", "cuando tenga un hijo... seré feliz" pero esa es una trampa de la mente. La felicidad no se encuentra en el exterior, de hecho, la felicidad como estado permanente no existe. Lo que es real es el estado de plenitud, de calma y aceptación en el corazón mientras reímos y también mientras lloramos, y esa plenitud solo se realiza cuando sabemos lo que somos en realidad y descansamos en esa certeza. Cuando descubrimos, reconocemos y vivimos desde la Unidad que nos trasciende y nos habita.