Fluyendo...

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Nuestra alma, aunque lo hayamos olvidado, siempre está danzando con la Divinidad. Siempre están en comunicación permanente pues en realidad no hay diferencia entre ellas, son Una. El alma simplemente es la Divinidad individualizada teniendo una experiencia temporal.

Sabiendo que Dios y nuestro propio ser son lo mismo entonces entendemos que todo nuestro hacer es Su hacer. Que nuestro mensaje es Su mensaje y entonces lo expresamos sin miedo. A viva voz!

No hay que resistirnos. Estamos a salvo. Seguros. Somos Uno con lo Divino. Hay que permitirnos que fluya a través de nosotros. Olvidemos el ego y dejemos que la Divinidad sea quien tome el mando. No hay que tener miedo. No vamos a desaparecer. Simplemente vamos a restaurar nuestro ser original. Vamos a aprender a danzar con el mundo, a fluir con él en lugar de resistirnos y sufrir.

Todos y todo venimos de las misma Fuente. Somos expresiones de la Fuente Divina! Pero lo hemos olvidado. Cuando lo recordamos dejamos de sufrir y nos entregamos plenamente a la experiencia presente sabiendo que todo está bien. Que todo siempre ha estado bien.

Es tiempo de escuchar a nuestra voz interior, de acallar la voz del ego. De conectar profundamente con los deseos del alma y cumplir con nuestro papel, con nuestro propósito, ese que nos fue dado antes de nacer. 

Sin miedo. Con la luz de Dios y la fuerza del corazón!

 

 

 

 

** Photo by Cory Schadt on Unsplash