Como nubes en el cielo

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Jugamos muchos roles en la vida. Somos hijas, madres, amigas, tías, profesionales, esposas, amantes, cocineras, enfermeras, primas, estudiantes, maestras...

Tenemos muchas emociones. Nos sentimos felices, tristes, enojadas, apasionadas, inspiradas, entusiasmadas, deprimidas, decepcionadas, cansadas, energizadas...

Somos como actores jugando muchos papeles. Somos como nubes cambiando constantemente de forma. Pero ¿quiénes somos en realidad?, ¿qué es exactamente eso que nunca cambia, eso que siempre ha estado y está presente durante todos los cambios?

Lo que somos en realidad es más allá de todos los conceptos, los nombres y las formas. Somos "ser" puro. No algo concreto, atrapado en el cuerpo. Somos lo Divino en forma humana. Somos el Todo y la Nada. Somos lo que es más allá de los opuestos y que solo puede vivirse y comprenderse en el Silencio. Así como cada ola es una expresión temporal del Océano, así también nuestra individualidad es una expresión temporal de la Divinidad.

Pero estamos en esta vida precisamente para experimentar y disfrutar de todas nuestras expresiones. Para reír, para llorar, para caer y levantarnos, para jugar cualquier rol que queramos. Para ser todo lo que somos y todo lo que queramos ser.

Recuerdo que en el principio de mi camino espiritual fue así como me di cuenta que mi ser era más que lo que pensaba, más que todos los roles que jugaba o las situaciones y emociones que experimentaba. Pues aunque todo siempre cambiaba - como las nubes - mi verdadero ser siempre se mantenía inmóvil, sereno, total...como el cielo.