La experiencia que terminó con mis dudas espirituales

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Hace años en un viaje que hice a Vietnam tuve una experiencia espiritual tan fuerte que literalmente no pude pensar ni articular palabras por varios minutos.

Mi esposo y yo estábamos pasando unos días en un barco pequeño en Ha-long bay. En el barco había unas 3-4 familias más. El primer día nos maravillamos del espectacular paisaje, visitamos unas cuevas, hicimos kayak, vimos águilas en el cielo y comimos delicioso. 

El segundo día en la mañana mientras leía sobre los Diosas y Diosas en el Hinduísmo - pues en dos días estaríamos visitando India - escuché la voz de una mujer que me preguntaba por qué estaba leyendo sobre ese tema. Al mirarla me di cuenta que era de India. Le sonreí y le dije que el estudio de las religiones y la espiritualidad me apasionaba y que en el Hinduísmo había encontrado muchas respuestas además de una belleza incomparable en sus deidades y que además era nuestro próximo destino. Ella asintió con la cabeza y me dijo que iba a llamar a su marido pues estaba segura que íbamos a tener una plática muy interesante pues las religiones también le apasionaban, aunque él era científico.

Minutos más tarde su esposo y yo estábamos solos teniendo unas de las conversaciones más increíbles, poderosas e iluminadoras que he tenido en mi vida. Estábamos solos en una mesa mientras todos los demás absorbían la belleza del lugar donde estábamos.

Empezamos a compartir nuestra visión de Dios, la manera en que cada uno vivía su búsqueda, pues queriendo encontrar lo mismo estábamos recorriendo caminos opuestos, el mío la espiritualidad y misticismo, el suyo la ciencia.

De pronto, no recuerdo como, empezamos a hablar que el problema era la palabra "Dios" pues tenía mucha carga histórica y cultural. Que lo que en realidad habíamos buscado ambos no era algo fuera de nosotros mismos sino lo que éramos en realidad. Queríamos encontrar nuestra esencia. Yo le dije que después de todos mis estudios y experiencias me había dado cuenta que no había separación entre Dios y su creación. Que absolutamente todo - incluídos él y yo - éramos una expresión de Dios así como las olas eran expresiones del Océano. El me dijo que la visión ciéntifica era la misma pues la energía no se crea si se destruye solamente se transforma y así todo es una expresión de la misma energía.

En ese momento, en un instante mágico y lleno de gracia, nos miramos en silencio profundamente a los ojos y sentimos la presencia Divina de una manera que no puedo expresar. Era como si después de haber dicho esas palabras los velos de la separación, los límites de las formas, se hubieran desvanecido. En ese momento él, yo y todo alrededor éramos uno mismo. Éramos Dios reconociéndose a sí mismo. Lo Divino despertando de su sueño dual. Y en esa explosión de certeza nuestros cuerpos no pudieron contener la emoción y empezaron a llorar. Llorábamos porque ni nuestros cuerpos ni nuestras mentes podían contener lo que estaba ocurriendo. Nos tomamos de la mano y seguímos llorando sin control con la plena certeza que después de tanto "buscar" por fin habíamos "encontrado".

Hoy sé que ese momento, que esa experiencia, es lo que se conoce como "despertar". Es el instante donde los muchos reconocen al "Uno" que en realidad son. Donde desaparecen todas las dualidades, todos los opuestos, donde se trasciende la aparente separación entre el ser y no ser, el tú y el yo, la vida y la muerte. Donde lo único que hay es el Ser-Uno que brilla a través de todas las formas. Donde la identidad personal se disuelve y queda la esencia de lo que Es.

Ese día sentí a Dios en cada poro de mi piel y a mi alrededor. Ese día se terminaron las dudas y mi corazón supo que no tenía que seguir buscando afuera lo que siempre había estado dentro de mi.

 
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