Creatividad consciente

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Desde finales del año pasado sabía que quería desarrollar un curso en línea. Tenía varias ideas pero ninguna me hacía vibrar de emoción y mi compromiso conmigo misma y con ustedes siempre ha sido crear con pasión y de manera auténtica y no porque “la competencia” está haciendo algo. Pero hace unas semanas, sin previo aviso, supe que tenía que escribir mi programa “30 días de Ti”. En cuestión de horas desarrollé la columna vertebral del curso con todas sus prácticas y en menos de dos semanas estaba escrito el primer borrador del contenido. Por muchas horas mi pluma se deslizó sobre el papel como si estuviera recibiendo dictado. Me sentía inspirada todo el tiempo, entusiasmada, llena de pasión pues sabía que estaba creando exactamente lo que tenía que crear en ese momento. Pero ¿lo estaba creando o lo estaba canalizando? Lo cierto es que las ideas y las palabras fluían sin querer detenerse hasta que todo estuviera terminado. Lo que sé es que semanas antes de ese día había estado totalmente entregada a mi práctica, a nutrir mi conexión con lo Divino de manera profunda. Había estado sintonizándome con la Fuente, como se sintoniza la radio a una estación. 

Tenemos el poder de crear todo lo que deseemos. El problema es que no lo sabemos. Pero cuando reconocemos que somos una expresión de lo Divino en el mundo entonces nos damos cuenta de nuestro poder creativo. Y lo honramos. Para mi a eso se refiere la Biblia cuando dice que Dios nos creó a su imagen y semejanza - no en apariencia física sino como creadores.

Cuando reconocemos nuestra Unidad con todo, nuestra Divinidad, entonces sabemos que podemos manifestar todo lo que deseemos. Para mi esto es la verdadera Ley de la Atracción. Las cosas a veces parecen aparecer por arte de magia porque todo lo que deseamos ya existe en el plano de lo inmanifiesto, en el plano de lo Divino y cuando nos alineamos, cuando nos volvemos canales conscientes, entonces todo lo que deseamos se manifiesta en el plano físico. Esa es la verdadera magia. Cuando nutrimos nuestra relación con lo Divino y desde ahí manifestamos todo lo que en realidad siempre ha estado esperando por nosotros.

Esto es lo que nos cuentan personas como J.K. Rowling - autora de Harry Potter - o Paul McCartney - canta-autor de los Beatles. Ellos han dicho muchas veces que sus ideas les han llegado de pronto como si ya existieran en otro plano y ellos solo tuvieran que traerlas al mundo. J.K Rowling cuenta que en un viaje en tren sintió como toda la historia de Harry Potter tomaba forma dentro de su mente de manera abrupta y que aunque se tardó varios años en escribir las novelas, en ese viaje - en cuestión de tan solo unas horas - supo la esencia de toda la historia y cada uno de sus personajes. Y Paul McCartney  despertó con la canción de “Yesterday” - su canción más famosa - en la mente. De hecho él dice que cuando se sentó al piano al otro día sabía que él no la había escrito, que más bien alguien se la había dictado durante el sueño.

Elizabeth Gilbert - autora del maravilloso libro “Comer, Amar y Rezar” - cuenta en su último libro “Big Magic” que las ideas habitan en su propia dimensión y que cuando quieren manifestarse en nuestro mundo nos buscan para que nosotros seamos canales de su existencia. Y así es también cuando tenemos un hijo, no? Ese ser ya existe pero depende de nosotros para darle un cuerpo, una forma, y después sacarlo al mundo. Quizá por eso decimos que nuestros proyectos creativos son como nuestros hijos pues el proceso de traer algo del plano inmanifiesto al plano físico es exactamente el mismo ;-)

Y eso es la Creatividad consciente, que va mucho más allá de la creatividad que tienen los “artistas”. Cuando aceptamos ser canales conscientes reconocemos que la Fuente divina es la fuente de nuestro poder creativo, no nuestro ego. La ley de la atracción como la piensan muchos trata simplemente de tener un deseo y después sentarte a pedir y visualizar eso que deseas. Para mi eso es actuar desde el ego, desde la necesidad de satisfacer nuestros deseos personales. Desde la necesidad de tener. Y aunque llegue esa persona, ese dinero, esa casa, ese viaje o ese nuevo trabajo que tanto deseamos y que tanto visualizamos detrás de la emoción siempre tendremos una sensación de vacío, de que algo nos hace falta y en poco tiempo volveremos a pedir más y más y más…

En cambio cuando deseamos y creamos desde nuestra esencia divina entonces apreciamos lo que llega y aunque deseemos más, lo deseamos desde otro lugar, desde el placer de crear, de manifestar, de compartir…de ser. Pues cuando creamos desde nuestra Esencia divina nos sentimos inspirados (In-spirit = En Espíritu) y entusiasmados (En-theos = En Dios). 

Y acaso existe otra mejor manera de crear la vida de nuestros sueños?