Claridad mental

¿Cómo podemos conseguir lo que queremos? Con claridad mental

¿Cómo podemos ser abundantes? Con claridad mental

¿Cómo podemos crear la vida de nuestros sueños? Con claridad mental

¿Y cómo se logra la claridad mental? Conociendo profundamente a nuestra mente.

¿Y cómo logramos esto? A través de la Meditación.

 

¿Qué quiero y por qué lo quiero? Esta es la pregunta que me hago constantemente para saber cómo y hacia donde dirigir mis pasos y las decisiones que debo tomar tanto en mi vida personal como en lo profesional. Y es que a nuestro Ser le encanta la claridad.

Desde siempre supe que mi camino es el que estoy andando ahora, el de vivir la espiritualidad en la vida cotidiana y compartir todo lo encontrado. Vivir, crear y compartir desde la Esencia, desde la experiencia y el corazón. Pero no siempre tuve claro cómo quería hacerlo y si soy honesta una parte de mi siempre sintió miedo. Como mexicana nacida en los 80s pensaba que la espiritualidad profunda era algo que a la gente no le interesaba pues todos querían conocer y vivir a Dios a través de la religión entonces mi camino se sentía diferente y hasta raro. Que equivocada estaba!!! Que creencia tan limitante tenía!!

Por supuesto yo exploraba mi interés, y lo hacía con disciplina. Leía todos los libros que me encontraba, charlaba con personas en el mismo camino, asistía a talleres y conferencias y viajaba por el mundo queriendo aprender más y encontrar a mi tribu, a mi comunidad. Sabía que tenía que compartir todo esto pero no sabía exactamente cómo y cuándo hacerlo. ¿A través de talleres, de charlas uno a uno, de conferencias, escribiendo un libro, escribiendo un blog? Así intente varias cosas, varios caminos, pero ninguno hacía un "click total", nada hacía que me levantara cada mañana llena de pasión y energía como lo que hago ahora. Más bien me levantaba con miedo y culpa porque no estaba siguiendo la voz de mi alma. Pero empecé a meditar, y en esas meditaciones - en esas citas de amor conmigo misma - empecé a quitarme de encima todas las creencias limitantes y miedos que me habían detenido, empecé a conectar con mi verdad, con mis deseos y con mi voz interior, empecé a darle orden a mis ideas, a tener claridad mental - y lo sigo haciendo hasta ahora pues otra de las maravillas de la meditación es que cada vez descubres más cosas de ti y de tu camino :-)

De esta misma manera aclaro mi mente en mi vida personal. El año pasado - 2017 - fue el año más difícil de mi vida (en algún momento les contaré la historia) y puedo decir que gracias a la meditación, a la conexión consciente con mi Esencia divina, pude rescatarme, pude saber guiar mis pasos hacia la luz, hacia la paz.

Esto es lo que sucede:

Estamos bombardeados todo el día por la mente y sus historias, por los medios de comunicación que nos influyen constantemente, por la sociedad con sus prejuicios y reglas acerca de lo que se supone que debemos ser y hacer, entonces ¿cómo podemos tener claridad mental?, ¿cómo sabemos si nuestros sueños y deseos son en realidad nuestros o si son resultado de todo lo anterior?, ¿cómo podemos crear la vida que deseamos?, ¿cómo podemos ponerle orden a nuestro caos interno?, ¿cómo podemos darle espacio y energía a nuestro propósito?, ¿cómo podemos vivir en paz?

En realidad la única manera que existe es conociendo profundamente a nuestra mente. Hacer un viaje desde lo más superficial en ella hasta lo más profundo. Conocer nuestras creencias - las que nos pertenecen y  las que han sido puestas por otros - conocer la manera en que funciona, lo que le asusta, lo que la pone a la defensiva, lo que la relaja. Cuando conocemos a nuestra mente, cuando aprendemos a soltar lo que no nos sirve y tomamos control de ella, se convierte en lo que en realidad es: nuestra más poderosa herramienta de creación. Y es que todo empieza en la mente. Todo lo que existe en el mundo fue primero una idea. Así que mientras no la conozcamos a profundidad seremos sus esclavos, siempre a su merced, permitiendo que lleguen pensamientos que no nos sirven, que nos drenan, que nos dañan y que nos limitan. Nuestra mente puede ser nuestra mejor amiga o nuestra peor enemiga. Así como una espada, puede salvarnos o matarnos. Pero el mayor problema de todos no es lo que la mente nos dice sino que le hacemos caso. El problema es nuestra identificación con ella, nuestra fe ciega en ella. La famosa frase "pienso, luego existo" no ha hecho otra cosa más que encadenarnos a nuestras historias mentales haciéndonos creer que somos lo que pensamos, pero esto no es así. Somos antes, durante y después de la mente. Somos la Esencia infinita y eterna. Pero aunque esto es así, la realidad es que no se siente así. Parece que la mente no descansa ni un instante y que se mueve de pensamiento en pensamiento constantemente, entonces ¿cómo podemos tener claridad mental? Meditando.

La meditación no consiste en poner la mente en blanco - ese es uno de sus muchos mitos - consiste en conocer a nuestra mente para después transcenderla y descansar en la Esencia, que es lo que en realidad somos. Solo en este espacio es donde encontraremos la claridad pues aquí ya no hay conflictos ni creencias sino silencio y paz profundas. Es aquí, en este espacio abierto, vacío, donde podemos ponernos orden, donde podemos diseñar nuestra vida, donde podemos conectar con la energía de aquello que queremos manifestar. Recuerda que todo en el Universo está hecho de la misma energía así que solo necesitamos conectarnos conscientemente con ella para poder manifestar todo lo que deseamos (pero de este tema hablaremos la próxima semana). El caso es que la Esencia es la fuente de toda inspiración, la fuente de las buenas ideas, del orden y de la claridad. Al conectar y desidentificarnos de nuestra mente, al soltar todo aquello que ya no nos sirve, empezamos a crear espacio mental, ponemos orden a nuestros pensamientos y entonces tenemos la claridad que deseamos (y necesitamos), sabemos cuál es nuestra verdad y la manera en que queremos expresarla y vivirla. Además nos sentimos inspirados, ecuánimes y serenos.  Aquí es donde habitan las buenas ideas, la creatividad consciente y nuestra conexión con lo Sagrado. Aquí hay certezas, no dudas. Aquí hay espacio y orden en lugar de caos y confusión.

Para tener claridad mental necesitamos soltar las ideas y las creencias que ya no nos sirven. Debemos dejar de identificarnos con esa persona que fuimos o con todo aquello que hicimos, tenemos que soltar nuestros miedos, nuestras resistencias, todo aquello que no nos deja avanzar, que no nos deja crear la vida de nuestros sueños. Solo así la mente será nuestra mejor amiga y aliada y no nuestra enemiga dominante. Cuando soltamos queda un vacío para crear lo que deseamos, para vivir la vida que queremos vivir, para planear nuestros pasos, para ser creadores conscientes y vivir en abundancia en lugar de vivir una vida-consecuencia de las decisiones y acciones ajenas. 

Todos tenemos el poder de crear nuestra vida. Todos. No importan las circunstancias. Lo único que tenemos que hacer es tener una mente clara, una mente dirigida, pues así dejaremos de creer que somos lo que los demás nos han dicho y nos daremos permiso para ser auténticos, para vivir nuestra verdad y el propósito de nuestra alma.