Encuentra tu balance y encontrarás tu felicidad

 

Hace muchos años leí que “como es arriba, es abajo. Y como es adentro, es afuera” y lo comprendí de manera intelectual, pero es hasta hoy que lo entiendo de la única manera realmente importante: desde la experiencia y el corazón.

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Hoy comprendo - y hablo constantemente - de la importancia del autocuidado, de la autocompasión y del amor propio. Y es que no son solo conceptos bonitos, son realidades que tenemos que vivir si queremos ser realmente felices. Ya he dicho muchas veces que la felicidad no es una meta que alcanzar, o un objetivo que lograr, sino que es un estado de ser. Pero qué significa esto? Significa que la felicidad no depende de nada externo sino de la manera en que nosotros miramos lo qué hay afuera. La felicidad es consecuencia de la Mirada interior. Literalmente si nos llenamos de amor lo veremos reflejado en el mundo y si por el contrario estamos llenos de rencor o de culpa, eso es lo que experimentaremos  en nuestra vida cotidiana. Incluso esto es lo que dice la ley de la atracción no? Lo similar atrae lo similar. Pero como yo lo veo no es algo que tenga que ver con la atracción sino con la reflexión, es decir, no es que atraigamos algo bueno o malo sino que somos nosotros, nuestra mente, la que pone la etiqueta de bueno o malo a algo.

El Universo es neutro. No hay nada que sea bueno o malo en sí mismo. Todo depende de la mirada con que sea observado (y tristemente juzgado). El fuego, por ejemplo, puede dar calor en una noche de frío o puede destruirlo todo. El agua puede calmar nuestra sed y llenarnos de calma cuando estamos cerca de ella y pude convertirse en un tsunami y arrasar con absolutamente todo lo que tenemos. Una situación difícil, por ejemplo una enfermedad o la muerte, puede ser una tragedia o puede ser la mayor maestra de nuestra vida pues es a partir de ella que nos transformamos y crecemos.

Hay dos maneras de mirar lo que ocurre, desde la mente-Ego con todas sus etiquetas y juicios o desde la Mirada Interior con su aceptación de lo que Es. La decisión está en nosotros.

Pero si queremos experimentar el mundo desde la mirada interior debemos de limpiarla. Cómo? En primer lugar conociendo profundamente nuestra mente pues ella es el filtro desde el cual miramos. Debemos de ir hacia adentro y conocer nuestras creencias, nuestras intenciones, nuestros motivos. Debemos dejar de engañarnos a nosotros mismos y aceptar nuestras responsabilidades. Debemos ser justos, objetivos y buscar la verdad. Soltar todo aquello que no es nuestro y que nos hace daño. Cuando nos tomamos el tiempo de reflexionar, de ser honestos con nosotros mismos y de soltar todas esas creencias y emociones que ya no nos sirven nos estamos limpiando, sanando y dando la oportunidad de cambiar de dirección.

Cuando hacemos esta limpieza interior empezamos a alejarnos de la periferia y reconectamos con nuestro centro y desde ahí comenzamos a encontrar equilibrio, balance. Este equilibrio se encuentra cuando nos damos cuenta que lo que estamos viviendo hoy es consecuencia de nuestras acciones y decisiones pasadas y que nuestro futuro depende de lo que hagamos hoy. Esto es lo que significa ser creador consciente de tu vida, de ser el arquitecto de tu propio destino. Sin embargo es MUUUY importante entender que las situaciones dificiles que estamos viviendo hoy no son castigos por algo que hicimos en el pasado. El Universo no castiga. Todo, absolutamente todo, esta en un equilibrio perfecto todo el tiempo, pues como siempre digo, todo es expresión de lo Sagrado. Lo importante es darse cuenta de esto. Y cuando uno lo hace significa que esta viviendo desde la Mirada interior.

El camino del desarrollo personal y espiritual es el camino que busca restaurar nuestro equilibrio interno. Es ese camino que nos hace mirar hacia adentro y dejar de ponerle toda nuestra atención a lo que ocurre afuera. Porque sólo cuando vamos hacia adentro y descansamos en nuestro ser, en nuestra esencia divina, nos damos cuenta de lo que es real y lo que es ilusorio. Desde ahí nos damos cuenta de nuestros patrones mentales y emocionales, de todas las creencias, juicios y etiquetas que no nos pertenecen. Desde ahí dejamos de vernos como victimas o villanos y comenzamos a soltar, a limpiar, a sanar. Y es así como encontramos nuestro equilibrio interior, cuando encontramos la paz.

Es así como reconocemos que la verdadera felicidad siempre ha estado dentro de nosotros, siempre esperando a ser reconocida, siempre dispuesta a colorear nuestra mirada para disfrutar plenamente de nuestra vida.