La pasión es nuestra brújula

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Siempre he sido una persona apasionada. Siempre he sentido una gran energía dentro de mi deseando expresarse, como la energía de un zorro que espera atento el momento de saltar. Pero también he permitido - muchas veces - que mi mente y mis miedos me detengan.

Recuerdo cuando estaba a unos días de dejar mi país que sentí un miedo abrasador. Ya tenía mis cosas empacadas, mi boleto de avión comprado pero un miedo tremendo en el corazón. Miedo a lo desconocido, a dejar a mi familia, mis amigos, mi trabajo y mi vida como la conocía hasta ese momento. Pero mi papá - como muchísimas veces en la vida - supo decirme las palabras exactas para que diera el paso que me traería hasta este momento. Me dijo "Mi amor, estás parada ante un abismo como lo hemos estado todos. Ha llegado el momento de saltar y descubrir quien eres. Puede ser que abras las alas y vueles alto y te des cuenta que eres un águila o que saltes pero te quedes en tierra y te des cuenta que eres una gallina (no gallina de miedosa sino de no poder volar largas distancias). Cualquiera de las dos opciones son buenas, son maravillosas. No hay una mejor que otra. Lo importante es que descubras lo que eres y para hacerlo tienes que saltar". Y salté. Y aquí estoy 9 años después, sentada en un café en Escocia, viviendo feliz lo que un día me dio terror.

Desde ese salto he tenido que dar muchos más. El salto de vivir en diferentes países, de enfrentarme a diferentes culturas y el salto enorme de ser mamá lejos de mi familia. En realidad todos los días salto a lo desconocido al estar construyendo mi negocio y mi legado de esta manera, a través de una computadora, lanzando mis ideas, mis sueños, mis emociones y aprendizajes al mundo de internet que si bien está permanentemente con nosotros también es un campo desconocido pues nunca se sabe a quien y hasta donde llegarán nuestras palabras. Pero crear y compartir siempre ha sido mi llamado, mi pasión y por eso sigo saltando constantemente.

Y es que la pasión es un impulso divino que proviene de nuestra Esencia. La pasión es la voz del alma empujándonos a crear la vida de nuestros sueños, a vivir nuestro propósito. Tristemente muchas veces - quizá la mayoría - le hacemos caso la voz de la "razón", la voz de nuestra mente, que si bien es la gran herramienta de creación también está llena de miedos. La mente a nivel del ego tiene miedo de desaparecer y cuando estamos viviendo con pasión eso es precisamente lo que pasa. Es por eso que ni siquiera nos damos cuenta del tiempo cuando estamos haciendo algo que nos apasiona. Perdemos noción del tiempo, del espacio y de nosotros mismos como entidades separadas y aisladas. Desaparecemos como egos pero nuestro Ser despierta.

Puedo decir con absoluta certeza que esto que hago aquí, mi trabajo, es el propósito de mi alma, que es mi más grande pasión, pues no solo es algo que "hago" sino que es el camino a través del cual "despierto". Desde niña supe que esto era lo que quería hacer, explorar el camino espiritual para reconectarme con mi verdadero Ser y vivir desde esa Esencia divina. Supe que quería descubrir caminos, explorar avenidas y compartir todo lo encontrado con el deseo de ayudar y guiar a otros en el camino hacia su Esencia, pues considero que es la andadura más importante de nuestra vida y la única que puede de verdad llevarnos a la paz y a la plenitud. Pero por mucho tiempo tuve miedo. Miedo a ser rechazada, a ser etiquetada como "rara", a ser criticada y no comprendida. Y entonces guardé mis sueños en un cajón de mi alma y me subí al tren de la vida "normal". Pero mi pasión siempre estuvo ahí, hablándome entre susurros. Y un día, hace unos años, mi esposo (quien conocía cada uno de mis sueños) me reenvió un email que yo le había escrito años atrás cuando nos estábamos conociendo. No me dijo nada. Simplemente me lo reenvió. En él yo le contaba que quería crear un espacio donde compartir mi camino, un espacio donde pudiera encontrarme con almas afines para andar juntos el camino del desarrollo y del despertar. En ese entonces, cuando escribí el correo, yo deseaba crear una escuela física - un centro holístico como yo lo llamaba - sin imaginarme que poco tiempo después iba a poder hacer lo mismo pero de manera digital!!! :-) Entonces leí el correo, respiré, sonreí, me sacudí el miedo y las dudas y di el primer paso comprando mi dominio (wendybosch.com). Ese día le dije "SI!" al Universo, le dije SI! a Dios, me dije SI! a mi misma. Y aquí estoy, construyendo la vida que siempre quise vivir, paso a pasito.

Cada uno de nosotros decidimos a cada instante cómo queremos vivir. Cada día tomamos la decisión de permitir que nuestra Esencia divina dirija nuestros pasos o no. Si permitimos que nuestros sueños sean más fuertes que nuestros miedos o no. Todos los días decidimos si saltamos del abismo para descubrir quienes somos o si preferimos ni siquiera arriesgarnos. Y es que saltar no significa abandonar nuestro trabajo, nuestra seguridad o a nuestra familia. No tenemos que abandonar nada. Simplemente tenemos que dar esos pequeños pasos que cada día nos acercarán más a vivir nuestro propósito. Reconocer que dentro de nosotros arde ese fuego divino y que depende de nosotros alimentarlo y colorear nuestra vida de colores o seguir viviendo entre grises.

Significa escuchar la voz de nuestro Ser que a través de nuestras pasiones nos indica la dirección que debemos seguir para convertirnos en aquello que siempre hemos soñado.