Vivir desde la Esencia

jorge-vasconez-285707-unsplash.jpg

En los últimos años he vivido situaciones particularmente difíciles y puedo decir con certeza que si no hubiera sido por mi camino espiritual y mi conexión con lo Divino no hubiera podido llegar hasta aquí ni sentirme como me siento ahora. Fueron momentos en los que sentía que caía en un pozo sin fondo. Por varias semanas solo pude sentirme rodeada de oscuridad. Y solo encontré la Luz, solo me pude rescatar a mi misma, cuando dejé de vivir desde mi ego y comencé a mirarlo todo desde mi Divinidad. Cuando recordé lo que soy en realidad y volví a confiar en el Universo sabiendo que a nivel espiritual no hay errores. Este "soltar", este "rendirme" solo pude lograrlo por tener un camino. Por todos los años de búsqueda y de práctica.

Cuando solté el control falso del ego - y el miedo - y me reestablecí en el Ser, en mi Esencia Divina, reconecté con la luz y la paz que tanto me hacían falta y que en realidad nunca me habían abandonado pues ¿cómo nos puede abandonar algo que es parte intrínseca de lo que somos? Simplemente las había perdido de vista. Y eso es lo que hace la espiritualidad con nosotros. Nos enfoca la mirada. Nos ayuda a soltar nuestros miedos, nuestro ego, a sacudirnos y a volver a confiar. 

No estoy diciendo con esto que los que seguimos un camino vivimos siempre en un mundo de color de rosa o siempre sonriendo. No. El vivir desde la Esencia no hace que te conviertas en alguien que no siente toda su “sombra”, que no tenga problemas o situaciones difíciles, lo que hace es que que te ayuda a limpiar tu Mirada Interior y a mirar los obstáculos como oportunidades, las trampas como trampolines y los problemas como bendiciones disfrazadas.

La vida está hecha de inicios. De momentos nuevos. Es la mente la que une todos esos momentos y los convierte en una historia.  Pero la mente nos juega trucos y muchas veces nos hace creer que no podemos romper viejos hábitos, que no podemos salir de un círculo vicioso, que nuestra manera de actuar es  resultado de todo lo que nos ocurrió en el pasado, o que no hacemos las cosas por miedos que son imposibles de borrar. Creemos que somos la suma de nuestro pasado y nuestros deseos del mañana, y aunque de cierta manera es así, también es verdad que somos mucho más que eso.

¿Qué es lo que somos en realidad? Esa es la pregunta que todos nos hacemos alguna vez y que en mi caso impulsó mi búsqueda y vocación. Personalmente me encanta lo que dice Teilhard de Chardin: “Somos espíritus teniendo una experiencia humana”. Así de simple. Y así de profundo. Lo que somos fundamentalmente es más que el cuerpo y todos los problemas de la carne. Somos divinos. De hecho, somos la Divinidad hecha carne. Somos una experiencia del Todo Divino, así como una ola es una experiencia del Océano. 

Cuando comprendemos y empezamos a vivir desde nuestra Esencia Divina todo adquiere un nuevo sabor, un nuevo sentido. Los problemas siguen doliendo pero dentro de nosotros siempre hay una voz recordándonos que todo está bien, que todo es parte del plan infinito. Y entonces confiamos. Lloramos pero confiamos. Aprendemos a vivir la oscuridad sabiendo que siempre encontraremos la Luz. 

Volviendo a la imagen de la ola y el Océano, la espiritualidad le enseña a la ola a vivir plenamente su experiencia de “ola” sin perder de vista que en realidad todo lo que ocurre en el océano es una oportunidad para reconocer que ella misma es la totalidad del océano, y que ninguna tormenta, por más fuerte que sea, por más movimiento y caos que ocasione, podrá afectar a su “ser-agua”.

Esto es vivir en armonía. Esto es vivir con inocencia. Esto es caminar con paso firme. Esto es confiar.

Y esta es la magia de los inicios. Todos los días tenemos la oportunidad de empezar de nuevo. Todos los días podemos decidir si caminar con miedo o con confianza en lo que Es. Y eso es un gran regalo pues significa que cada día podemos decidir cómo queremos vivir. Si desde el ego - y su ilusión de control - o desde el Ser Divino que en realidad somos.